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PICASSO Y FEIJÓO

Siempre cuento la anécdota del locutor de deportes que para quedar bien con los espectadores/as de un partido de fútbol soltó la barbaridad aquella de: “A los árbitros no hay que pegarles, pero algunos lo merecen.”

Pues en estas me encuentro, nada más y nada menos, que con el Presidente de la Xunta de Galicia, al que no se le debe  pegar, pero merece una en la boca para evitar que salgan de ella más barbaridades como esta:

Galicia se muere de vergüenza con la falta de cultura de sus políticos, todos recordamos la cantante gallega Carmiña Burana de un Conselleiro de Cultura o el reciente Desván de los monjes, pero claro el Presidente quiere subir el nivel y cambiar el origen del insigne pintor trasladándolo de su Málaga natal a la tierra catalana, podría habérselo traído a Galicia y hacerlo, por poner un caso, compostelano, pero en estas circunstancias el mejor sin duda era Cataluña, ya que si no sería imposible aprovechar  la ocasión para criticar algo que le desagrada: prohibir (la excepción es el gallego).

Muerte de un torero. Picasso

Y puest@s a elucubrar y como también hay arte y pinturas sobre fusilamientos, secuestros de mujeres, canibalismo (tradicional costumbre de algunos lugares del mundo), asesinatos… quizá entonces deberíamos conservarlos ¿o no?

Bueno, no sé yo, pero estos días me he imaginado a muchos políticos, puro en ristre,  sentados en el tendido de sombra de cualquier plaza de toros… no me gusta que a los toros te pongas la minifaldaaaaaaaaa … venga más tópicos convertidos en “tradiciones”.

¡Para habernos matado!

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LA PIEL DE TORO

En 1723, Felipe V, prohibió el toreo a caballo y no se murió nadie. Las corridas de toros tienen como fin último la muerte del toro bravo ¿o no?;  pero antes se ha de pasar por el llamado “tercio de varas”, que no es otra cosa que una serie de “puyazos” con una pica, según dicen para: “(…)apreciar las calidades y defectos del toro, pone a prueba su bravura y, cuando se hace bien, corrige su mala forma de embestir (…) (ojiplática me quedo).

El “arma del picador”

Otro de los “lances” taurinos de valentía infinita (nótese la ironía) es el llamado “Tercio de banderillas” donde la “tradición” dice que deben de ponérsele 3 pares de estas vistosas cosillas, cuya función es:  “(…)obligar al toro a galopar, hay que citarle sin ventajas y sin mucho sometimiento para que se recupere del “tercio de varas” no tanto de las heridas sino del golpe contra el caballo(…).

Banderillas

Y la puntilla la ponen con la estocada a espada, en el llamado “Tercio de Muerte” (¿por qué será?), donde el toro “ya no tiene tanta fuerza” (no me extraña … a puro desangre) y, si tiene la mala suerte de fallar el torero, siempre quedan los estoques para rematarlo….

Bien de todas estas artes, que emanan de la cultura popular, me gustaría saber ¿dónde está lo hermoso? ( si exceptuamos el hecho del derramamiento de sangre, hermoso para un vampiro). ¡aaaah! y me olvidaba ¿cuál es el trofeo? pues eso las partes mutiladas del animal.

Bien, estos son los hechos, Cataluña, como antes hizo Canarias (y no se montó semejante pifostio), ha prohibido este “arte” sangriento, creo que nadie podrá negar esta afirmación y a las imágenes me remito. Por lo tanto, la polvareda es una historia sacada de contexto, no hay afán diferenciador en el asunto, es una cuestión de oponerse a la tortura de animales, simplemente.

Y ahora vamos a donde yo quería llegar:

Que dice el PP que esto es  coartar la libertad de las personas:

Mariano Rajoy: “Buscar como objetivo la diferencia a costa de la libertad es inaceptable”

Curioso argumento cuando se oponen a la libertad de la decisión de las mujeres sobre su cuerpo, al matrimonio homosexual, a la existencia de otro tipo de familias fuera de lo que ellos consideran “tradicional”,   etc.

Por otra parte he escuchado argumentos tan peregrinos como que es una “tradición española” y me pregunto yo ¿la “muiñeira” también? ¿pediría el PP que sean declaradas de interés cultural? – ¡EIIIII CARBALLEIRA!- . A ver, que estamos perdiendo el norte, curiosamente, nada se dijo cuando se prohibieron las cabras voladoras de campanarios o las ocas desmembradas. Dicho esto no voy a abundar mucho más en el tema, solo voy a responder a las palabras del matador Serafín Marín:

Serafín Marín: “Estamos en una ciudad donde la dictadura es lo que manda”

Señor Marín, y todos los que opinen así, creo que se equivocan, yo lo entiendo que conste,  sé que les cuesta cambiar su arquitectura mental; pero cometen un error de bulto grave, y ese es que dictadura sería el que se nos impusieran las corridas de toros, porque ustedes viven de esto o les gusta desangrar a un bicho mientras se les jalea y  se les lanzan oles al viento; lo otro es DEMOCRÁCIA,(y más en este caso que fue una iniciativa popular), cosa que veo que ni entienden, ni les conviene, cuando la cosa no va por donde mandan ustedes, el generalísimo, la iglesia… y las tradiciones.

“HABLAR A LOS TONTOS ES MUY DIFÍCIL.” Múgica dixit

culo-al-aire

Pues no, Sr, Múgica, hablar no es lo difícil, sino que nos entiendan, eso es lo verdaderamente difícil; solo verlo a Usted, en el puesto que ostenta desde hace tanto tiempo, manifestándose ahora a favor de la crueldad con los animales (el toreo es una verdadera salvajada) demuestra exactamente lo que he dicho: no querer entender es lo realmente complicado.

La sensibilidad de ver a un toro desangrándose y siendo asesinado es la misma que la del que, a falta de papel elefante, usaría la hoja de un incunable para limpiarse.

Yo puedo entender que a Múgica le gusten los toros, pero de ahí a que me considere: Falta o escasa de entendimiento o que padece cierta deficiencia mental”, hay un abismo, sobre todo porque esa apreciación la hace basándose en mi desagrado por la tauromaquia.

He de reconocer cierta desconfianza que siempre ha despertado este señor en mí, no es por nada pero los socialistas de carnet procedentes de PCE siempre me han sido objeto de sospecha, y sé que es simple prejuicio. Claro que este viaje a la derecha de Don Enrique nunca me ha sorprendido, ni me ha parecido sospechoso.

Ocho años en el cargo están haciendo estragos en este hombre, quizá porque empieza a creerse de verdad lo de “defensor” y menos lo “del pueblo”. El problema es cuando antepone la defensa de sus gustos e intereses por encima del respeto a la discrepancia con los otros.

Hay voces que claman por su dimisión, yo a estas alturas me decanto por un cese, o una rectificación que estoy segura de que no llegará.