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MILITANCIAS Y APOSTASÍAS

He sido partidaria de la militancia política desde que tengo uso de razón política, a los 17 años militaba en Juventudes Socialistas y mi compromiso  de pago, abandonado durante  algunos años, se renovó en 1999 para finalizar ahora.

Creía en la necesidad pertenecer a un grupo que pensara como yo, pero se me ha pasado lo que algunos amigos consideraban un síndrome de Estocolmo claro.

Reconozco que cuando decidí apostatar (despues de muchos años de “militancia” en la “fe”) me costó bastante menos, pero hoy reconozco que ha sido el mismo proceso: descreimiento, constatación de la realidad, comparativa ideológica (propia y del grupo), análisis y decisión.

Dejar de militar en un Patido político es como renegar de la familia, o eso pensaba yo hasta hace nada, pero la realidad es que en los partidos políticos no hay celebraciones familiares que no sean los cumpleaños de los cargos(elecciones);  no recuerdo en mi vida que nadie de mi familia me hubiera amenazado pero sí recuerdo amenazas rematadas con el típico: “será tu palabra contra la mía” o bien el ” te vamos a expedientar”, en el partido político que ha sido el mío tanto tiempo.

Descubrir que la ideología es algo tan propio que no necesitas reforzarlo con el sentimiento de grupo, es una obviedad no tan sencilla de determinar cuando uno está dentro; pero lo más triste desde luego es descubrir cuán imbécil puede llegar a ser una para renunciar al derecho de la libertad de expresión por “no dañar al partido”.

¿Dañar al partido? a los partidos políticos no los dañan las críticas constructivas de la militancia sino los comportamientos poco democráticos, las decisiones de dirigentes pagados de si mismo y los intereses personales, ya sean estos aspiraciones de poder o simplemente el plato de habichuelas bien servido.

Se puede ser socialista fuera de la militancia o comunista o liberal, se puede ser lo que uno piense, lo que crea , ¡es más! no es que se pueda, es que se es más porque no hay dogmas, no hay coto al pensamiento ya que deja de estar supeditado a los resultados electorales.

Soy libre, soy socialista y no necesito pastor (pastoras no suele haber muchas) que me dirija, ni 300 sábios que me digan cual es mi ideología.

"Defiende tu derecho a pensar, 
porque incluso pensar de manera errónea  
es mejor que no pensar." 
Hipatia de Alejandría, Egipto 370-415. 
Filósofa, matemática, astrónoma y maestra.
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DESAPEGO

 

Decía Bertolt Brech que:

“Quien ignora la verdad es un iluso pero, quien conociéndola, la llama mentira es un delincuente.”


Viene a cuento esto porque he entrado en una fase de descreimiento que como otras veces superaré para avanzar, dejando atrás aquellas cosas que me parecían importantes y que hoy empiezo a considerar como lastres a mi vida.

La política es uno de esos lastres, pero no la política como actividad modificadora de la sociedad sino la política ejecutada (en todo el mal sentido de la palabra) por los partidos políticos; y es que estos partidos han dejado de lado a su militancia de base restándole libertades, derechos y capacidad de decisión, la cosa ha ido de mal en peor; se han convertido en monstruosos lugares de idolatría al ego y a la inutilidad, en los que se pide fe ciega y que todo acto se cierre con un definitivo amén.

Pero,  de un tiempo a esta parte en algunos de esos partidos, los egos desmesurados, carentes de argumentos y capacidades políticas, han decidido entrar a la calumnia y el descrédito de l@s militantes incómodos; y lo que es peor, cuando la estructura del partido ampara comportamientos deleznables de todo tipo entonces la descomposición es la propia de un compostero.

Sorprende luego que la organización se “tenga que defender de las acusaciones” de l@s militantes con el peregrino argumento de que : “est@s dañan el buen nombre del partido”; y digo yo ¿quién daña el buen nombre del partido?¿el/la dirigente que calumnia o permite estos actos? ¿o el/la calumniad@ que trata de defenderse?

Un organismo es  honorable o indecente según los actos de los miembros que lo conforman, y si se  tolera comportamientos  reprobables, sean cometidos por dirigentes o militantes, entonces es de la misma calaña que las personas que los cometen ¿O no?

No creo en las fes ciegas, por eso no soy religiosa, ni tampoco en los dogmas y en los reglamentos que cercenan la libertad de las personas, es hora de abrir  puertas y ventanas para respirar aire puro, no es suficiente con pintar paredes o pagar reformas…

130 AÑOS NO ES NADA

El PSOE está de aniversario, no es poca cosa cumplir 130 años. Y yo no pido más qué  que tengamos otros tantos más para poder seguir aportando a la sociedad española nuestro granito de arena.

Mencionaré a nuestro fundador, Pablo Iglesias,  porque yo creo que  es el momento de sentarnos y recordar lo que el propugnaba.  Me servirán para ello  las palabras que pronunció Luis Gomez Llorente en el 20 aniversario de la corriente Izquierda Socialista, y que ahora transcribo:

“(…) Pablismo es el estilo que infundió Iglesias a las organizaciones por él creadas. Iglesias se consideraba a sí mismo un fiel marxista, pero fue sobre todo un gran humanista y un regenerador de la vida pública. Por eso lo respetaba tanto Ortega y Gasset, y por eso lo admiraba y quería tanto D. Antonio Machado.

Sus principales virtudes fueron la laboriosidad incansable al servicio de los trabajadores, su seriedad, es decir, la implacable coherencia entre lo que pensaba, lo que decía, y lo que hacía; su sereno arrojo para estar donde creía que debía estar, lo que le llevó siete veces a la cárcel. Fue laico y republicano sin estridencias. Hay que destacar su prudencia, por eso desconfiaba del mito de la huelga general revolucionaria. Sin negar que en la sociedad habría un día un corte drástico, operaba cotidianamente como un gradualista, pero sin abdicar de la meta.

Ese conjunto de rasgos perfilan el pablismo y evocarlos, así como difundir los conceptos de las grandes figuras de la historia del socialismo es otra de las tareas que creo debemos asumir sobre todo quienes estamos alejados del fragor del día a día. Cada tarea tiene su hombre y su momento(…)”

Asumo hasta la última coma como militante del PSOE y miembro de Izquierda Socialista.

¡Felicidades Compañer@s!