Declaración de intenciones

Me llamo Andrea porque mi abuela era una señora con caracter y se impuso a mi madrina que quería  seguir la tradición y llamarme Ramona. De mi padre he heredado el caracter Fernández: “arroutado” y de mi madre el Maneiro de su padre y la personalidad indomable de su madre. Creo que el nombre que cada uno lleva es el aldabón de su vida, en ocasiones te sirve para entrar y otras te avisa de que no hay nadie.

Soy viajera, socialista, atlántica y mujer, no sé si por ese orden pero así me siento.

NO creo en dioses pero la mitología me fascina por la capacidad de manejar civilizaciones. No creo en patrias ni fronteras pero Vilagarcía de Arousa me arrastra, mi corazón es afojhacristos.

Tengo niños, marido, gato y tortuga, tampoco sé si los tengo o me tienen.

Para que lo sepais me encanta la política, la fotografía, adoro la literatura y sus herramientas, pero sobre todo me gusta lo humano en la misma medida que me produce rechazo, es una atracción fatal.

Me gusta sentir que he aportado un granito ínfimo de arena para mejorar el mundo y que cada batalla perdida es un escalón en la construcción de la persona.

Hubiera querido ser escritora, pero o me falta habilidad o  contactos.

Durante mucho tiempo fui locutora de radio, reconozco que era vocacional y ahora, sin ello,  profesionalmente no soy nada.

Soy lo que soy, pero de frente con todas sus consecuencias.