LA FALACIA Y LA INCOHERENCIA

Decirle a alguien: “yo en tu lugar nunca haría eso, sino que haría lo contrario” es sencillo pero es una falacia, porque realmente nunca sabremos que es lo que hubiéramos hecho en lugar del otro; podemos presuponerlo pero nunca saberlo con certeza, por eso es una falacia, jamás se podrá verificar.

Este es el recurso generalmente del vencido, del que no sabe perder.

Viene esta reflexión al caso de la celebración del XII congreso del socialismo gallego, donde se presentaban dos candidat@s, dos programas y dos formas de ver las cosas.

Me consta que el enconamiento de las posturas y entre  personas, de uno y otro equipo, era notorio y duro; y que el trabajo en conjunto resultaba imposible porque aunque las posturas eran bastante próximas, el método para abordarlas era aparentemente opuesto.

Estas cosas de partidos se realizan mediante votaciones y, como en cualquier elección,  la mayoría se lleva el gato al agua, sea esta mayoría de un 51% o de un 99%, porque mayoría son al fin ambas.

Cuando se disputan estas cosas, y una vez decidido el que encabezará el proyecto, se debe de elegir un equipo que defienda y trabaje por el proyecto elegido y con la persona elegida.

A mí me sorprende que en este punto se desaten polémicas absurdas del estilo, “es que el equipo ganador no ha integrado a personas del otro equipo en el núcleo de la dirección del proyecto“, porque esta afirmación es una falacia que oculta una verdad diferente: hay otros órganos de dirección como el comité nacional donde si tiene representación la minoría; y oculta, sobre todo, una grandísima incoherencia:

¿Cómo pretendes trabajar por un proyecto en el que no crees?

¿Cómo vas a trabajar apoyando a un líder en el que no confías?

¿Cómo quieres trabajar con un equipo que no te parece competente?

Es una incoherencia pretender defender aquello que has denostado públicamente, entre otras cosas, porque es bastante difícil cambiar de idea y no cuestionarlo.

Y más curioso es que se quejen amargamente, algun@s de aquell@s que en procesos semejantes jamás integran a las minorías y que siempre exigen,  cuando les toca a ell@s, “un reparto equitativo” .

El proyecto, que ha salido votado por la mayoría el domingo, es el que hay que defender ahora y salir a los medios a “echar una llorada” haciéndose la víctima de un proceso democrático es, no solo de cínicos, sino de incoherentes; pero lo que es peor es que no se sepa aceptar una derrota y se enarbole una supuesta victoria futura, en otro “campo de batalla”, porque eso es no saber aceptar que la mayoría no opina como nosotros y que en un sistema democrático debemos dejar hacer, con lealtad, a aquellos que nos han vencido en buena lid.

Tendrán que cambiar muchas cosas  y tendremos tod@s que aprender muchas otras, pero sobre todo nos falta aprender a perder, porque sostener la postura de “primero muerto antes que perder la vida” no es nada racional .

Una respuesta a “LA FALACIA Y LA INCOHERENCIA

  1. Comparto plenamente, pero isto é xa tan cansino… sempre igual ¡¡Non damos aprendido!!

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