LAS ZAPATILLAS ROJAS

Nacemos descalz@s y morimos descalz@s, pero hay otr@s que viven descalz@s; descalz@s por humildad, descalz@s por pobreza, descalz@s de convicciones…

Porque la humanidad es más humana descalza, escuchando el latido del planeta, soportando las inclemencias… nos descalzamos para soñar, para relajarnos; nos descalzamos ante quien merece nuestro amor…

Todos en algún momento nos calzamos de desprecio, de frontera, hasta nos calzamos sombreros de orgullo.

Y algunos calzan zapatos rojos, regalados, del maestro artesano  Adriano Stefanelli, a medida, para que no le rocen, para presumir que el mundo está para pisar y olvidar que morirá descalzo como otros mueren ahora; es como la bailarina de las zapatillas rojas, perdida en una danza eterna, consecuencia de los deseos de ser una estrella pagada de orgullo y vanidad.

Quizás llegue el día en que desee que le amputen los pies para dejar de bailar… quizá sea mejor tener pies de madera, y simplemente caminar descalzo por el mundo, aunque el suelo arda y sepulte muertos.

Que duerma si puede… porque a mi me cuesta calzarme por las mañanas.

Una respuesta a “LAS ZAPATILLAS ROJAS

  1. Me gusta leerte, no siempre coincido contigo, pero me gusta leer sobre todo con quien no coincido. El artículo está muy bien estructurado, casi poético podía decir, pero con una carga inmensa de demagogia barata que no te hace honor.
    El Papa vive en Roma, podía vivir tambien en los EE.UU, si algunas circunstancias históricas lo hubiesen hecho posible, en definitiva, en el llamado primer mundo y, como buen ciudadano de ese mundo, predica unas cosas y hace otras, como todos los que formamos esta sociedad, cuando vea a políticos, empresarios, trabajadores y ciudadanos cumplir la mitad de lo que predican y ser consecuentes con sus palabras entonces también seré el primero e levantar el dedo para señalar a la Iglesia Católica y a su máximo representante. Hasta entonces seguiré estando tan alejado de sus defensores como de sus detractores. Un saludo.

    Gracias, Duque, por la crítica constructiva, es fácil calificar los hechos como demagogia, pero creo yo que los hechos son los hechos, ¿que no pueden ponerse al mismo nivel? ¿y porqué no? Las circunstancias historicas del Papa Romano son en teoría, o por lo que él mismo y sus fieles sostienen, sustancialmente diferentes. Los políticos no han hecho acto de fe, no vienen a dar ejemplo de nada, mucho vienen a enriquecerse, otros a “apoderarse” y los de verdad , eso contados ingenuos a cambiar el mundo. Yo levanto mi dedo para señalar a la Iglesia porque antes me ha señalado a mi por ser mujer y por no ser dócil, los señalaré con palabras que es más considerado que lo que hacen ellos; y del mismo modo, y tu lo sabes como lector de esta bitácora, mi dedo se alza también contra políticos incoherentes, chorizos y otras hierbas ¿quiere decir esto que yo soy un dechado de virtudes? pues ya quisiera yo, pero va a ser que no ¿me inhabilita eso para criticarlos? pues tampoco porque ellos son públicos y algunos más “públicos” que otros. Yo no soy detractora de los católicos ni de los políticos, porque las generalidades son malas, pero desde luego cuando considero que debo criticarlos, lo hago sin tapujos y si pienso qeu es un alarde de vanidad el llevar unos zapatos a medida (aunque se los regalen, que uno puede declinar según que regalos). Muchas gracias por tu opinión.

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