LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y VERDADES HISTÓRICAS

Los revisionistas sostienen que no existió holocausto, pero hasta hay fotografías de ello y cadáveres en fosas comunes.

Un revisionista siempre es un ser que exige que le dejen ejercer “su libertad de expresión” pero que monta en cólera cuando otros hacen lo mismo, es decir son los adalides de la libertad de expresión y los impositores de la verdad única.

Un experto historiador cuestiona hasta la última coma de lo que escribe, porque cualquier circunstancia puede modificar la visión de la parte de la historia que le ocupa y, además,  no siempre se disponen de todas las variables, pero dentro de todas estas hay una en especial que nunca debe entrar en su trabajo si no quiere que este pierda el rigor histórico que se espera de su cátedra, y esa es la variable emotiva.

Yo comprendo que Don Luis Suárez Fernández, medievalista, (sí, en esto de la historia lógicamente también hay especialidades), miémbro de la Real Academia de Historia, sostenga una historia de la que ha formado parte, como Presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos, que ha desarrollado toda su carrera académica en el franquismo (y ahora ya no ignoramos los privilegios de entonces en el medio académico)  y  vinculado a la Fundación Francisco Franco, lo que le permite ser de los pocos privilegiados que pueden acceder a la documentación que esta fundación posee, comprendo que su corazón le pueda y que además sea de los de “sostenella y no enmendalla”, por la gracia de dios y el caudillo de esta España una, grande y libre (de rojos y herejes) sobre la que sobrevuelan águilas imperiales, como él, que protegen la memoria de la más gloriosa etapa de la Historia de este país, incluso por encima de la de los Reyes Católicos. Por cierto, que es un hombre que no se priva de mostrar públicamente su desprecio por la democracia.

Don Luis tiene todo el derecho del mundo a escribir lo que le parezca, y pagárselo de su bolsillo, es más tiene todo el derecho a hacer lo que ha hecho, porque la responsabilidad de este asunto corresponde por completo a la Real Academia de la Historia, que obviando todos los procedimientos propios del estudio serio de la historia, y olvidando que la persona a la que ha encomendado la tarea carece de perspectiva crítica, no ha dudado en encargar a un ingeniero de caminos (medievalista)  la construcción de una central nuclear (historia contemporánea).

No es de recibo que una institución  que, el 21 de julio de 1999,  firmó un convenio con el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para desarrollar un  Diccionario Biográfico Español, encargue a propagandistas la elaboración de parte de esas entradas, de hecho, esto es como si la Academia hubiese elegido a Goebels para hacer la biografía de Hitler.

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Una respuesta a “LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y VERDADES HISTÓRICAS

  1. Excelente artículo y muy atinado en la conclusión, coincido en que hay cosas que se pueden calificar entre increíbles y subrealistas, y para las cuales no conozco una palabra exacta que las defina. :d

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