EL BRAZO ARMADO DE LAS INSPECCIONES DE TRABAJO

inspectorMi cuñada trabajaba en la sucursal de un banco, en teoría su jornada era continua, con sugerencias amables por parte de sus jefes de hacer las horas extras necesarias para el “buen funcionamiento de la entidad”.

Esas horas extras pasaron de ser extraordinarias a una prolongación ilegal de su jornada que al final terminó siendo de  11 horas de lunes a viernes, cierto que aún le faltaban 10 horas más para llegar a la propuesta de algunos políticos europeos.

Una noche llegó a mi casa muy contenta porque por primera vez se había presentado un inspector de trabajo sin previo aviso… porque avisan.

El susodicho preguntó a los 5 empleados, que se encontraban dentro de la oficina en ese momento, que  qué hacían allí fuera del horario laboral, lo justificaron como horas extras y listo.

Pero el viernes mi cuñada estaba exultante porque al fin parecía que habían pillado a la empresa, pues el inspector se pasó en dos ocasiones más esa misma semana y el viernes a la pregunta de ¿Qué hacen ustedes aquí? los empleados, poco originales y con ganas de que los pillaran de una vez por todas, respondieron que se les habían olvidado las llaves en la sucursal por la mañana y habían vuelto a recogerlas.

Estaréis sonriendo por la sanción que le metieron al Banco ¿no?, pues que se os borre la sonrisa, porque no la hubo, ni sanción ni apercibimiento ni nada; mi cuñada se resignó a currar horas que no le pagaban y que no existían laboralemente a ningún efecto.

Para un inspector de trabajo es normal que 5 personas de una plantilla de, como mucho, diez se tiren tres tardes de una semana en su puesto de trabajo y comulga con la disculpa de las llaves olvidadas, porque se ve que los trabajadores de banca son todos muy frágiles de memoria y se sincronizan para olvidar las cosas.

Si el inspector de trabajo este se hubiera pasado por la panadería donde Franns perdió el brazo y le hubieran dicho:

“Este señor es el novio de la amiga del panadero que se ha pasado a traerle un bocadillo y al tropezar acabó el bocata, con albal y todo, dentro de la amasadora… por eso tiene el brazo dentro… porque está buscando el bocata.” , seguramente el inspector de trabajo les habría enviado a un inspector de sanidad por haberle añadido a la masa un mejunje sanguinolento lleno de dedos y se habría ido tan ancho.

Es lo que tiene la realidad y la crisis que un@s idiotas dicen que los ricos lo pasan peor ellos por la ausencia de “cash” que los pobres,  que ya están acostumbrados.; y hay otros que se preguntan dónde están los inspectores de trabajo…

Me voy a callar, pero los inspectores de trabajo, a esas horas intempestivas en las que  algunos sindicalistas disfrutan de sus horas sindicales y los demás descansan en sus casa, están donde debe estar la gentes decente: durmiendo o de putas.

Una respuesta a “EL BRAZO ARMADO DE LAS INSPECCIONES DE TRABAJO

  1. Si yo te contara lo de las jornadas de 11 y 18 horas al día ¡en la administración pública! sin derecho al cobro de “horas extraordinarias” ni dietas, puesto que no sales de la población. También hay funcionarios (miles de ellos) que hacen muchas horas semanales por sueldos irrisorios.

    Inspecciones de Trabajo… perdona que no me ría, pero es que no me sale.

    Saludos.

    Xiabre.- Es que los esclavistas están en todas las partes, incluida…o especialmente en la administración. Bicoooosss

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