Y ROSARIO SE HIZO FUEGO …

Queríamos echarla porque olía mal“, esta es la declaración de uno de los chavales que se sientan en el banquillo acusados de provocar la muerte “a lo bonzo” de Rosario Endrinal que se guarecía del mundo en un cajero automático; por cierto, gran olfato el de los rapaces.

El domingo, en la tertulia del postre, manifesté mi horror ante estos hechos y me sorprendí a mí misma al  no conseguir ponerme en lugar de los padres de estos chavales. Este ejercicio de empatía, al que suelo jugar frecuentemente, en esta ocasión me falló. No he conseguido saber qué haría si Juan José , Oriol o Ricard fueran hijos míos.

La rabia de un hecho tan brutal durante un segundo me acercó a la postura inflexible y furibunda de mi padre que sostenía que de ser hijo suyo le daría la espalda, renegaría por completo de él. Mi padre veía a un delincuente cruel y yo lo ví también durante un segundo.

Mi madre por el contrario decía que un hijo es siempre un hijo, aunque sea un monstruo, y aunque no pudiera  mirarle a la cara, trataría de “entender” aunque jamás de justificar. Mi madre veía el fracaso de la tarea paterna de educar a unos bien queridos hijos. Con ella estuve de acuerdo una décima de segundo.

Mi hermana, práctica por naturaleza, mantenía que serían sus hijos, sí, que no podría renegar de ellos pero que levantaría una muralla sin dejarlos de lado, puesto que un hijo es una responsabilidad imperecedera. Mi hermana veía al hijo descarriado al que ya no se puede ayudar. Yo no soy fatalista y no fui capaz de identificarme con la postura de mi hermana.

Finalmente, no sé qué pensar, he intentado ver sus imágenes y pensar en su niñez: el día de reyes, sus cumpleaños, las nanas en el regazo de las abuelas, las pachanguitas con los amiguetes… pero siempre acaba aflorando la rapaz que llevan dentro sobrevolando sobre la muerte, devorando la vida de aquella pobre mujer.

No saber que se siente es frustrante, pero lo que sí sentí fue la culpa, la responsabilidad de no saber que podría haber hecho una madre para que sus hijos dejasen de ser niños y se convirtieran en dos cínicos adultos tratando de salvar su culo en un tribunal con declaraciones tan absurdas para justificar lo injustificable.

No puedo, no puedo mirarlos porque pienso en Rosario, en que quizá algún día podría haber tenido una oportunidad y acabó siendo fuego. Y Oriol, Juan José  y Ricard podrían haber sido humanos pero prefirieron ser dioses, claro que los dioses fuera del Olimpo no son impunes.

“(…) papá no lo comprende,
el siempre dijo que ella era buena como el oro.
Y el no puede ver ninguna razón
porque no hay ninguna razón.
¿Qué razones necesitas que te muestren?

Dime, ¿por qué no me gustan los lunes?
Quiero matar de un tiro al día entero (…)”

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Una respuesta a “Y ROSARIO SE HIZO FUEGO …

  1. A min pásame coma ti… en determinadas situacións, analizando que faría se eu estivese na pel de seus pais, quédome bloqueado e non sei que faría. Creo que eso pásanos porque non queremos crer que eso nos podería pasar a nós algunha vez.
    Unha aperta.
    Quedas engadida ós meus blogs favoritos

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