El PRECIO JUSTO

Con mil quinientos euros uno puede comprarse una tele de plasma con su mesita de calidad, pero no da para nada más. Con 1.500€ podrías darte un capricho y comprarte una cachorrita Shar-pei , vacunada, e hija de campeones,… ahora mantenerla ya sería otra historia.

Pues con esa cantidad ha zanjado el juez instructor del Consejo General del Poder Judicialla ligereza laboral de un colega que conllevó a la muerte de una niña . Seguramente, y no tengo ni idea de cosas legales podría orientarnos mejor quizá José Luis Prieto, el Juez de lo Penal número 1 de Sevilla, Rafael Tirado podría haber sancionado a un pobre diablo con esa cantidad, ya que el Código Penal establece que “la multa se establecerá en proporción al daño causado, el valor del objeto del delito o el beneficio reportado por el mismo”; si por ejemplo viniera a mi casa y me matara la cachorrita Shar-pei.

En fin que con 1.500€ podríamos hacernos en pareja un viajecillo a Egipto, de oferta, con crucerito y todo, pero jamás podría pagarse una dejadez con consecuencia mortal.

Los atenuantes sobre las responsabilidad de este juez, que no fue estricto en su trabajo, son :  una excesiva carga de trabajo,  “no prestar mayor atención, pero no desatención porque no se dio cuenta” y que los otros colaboradores del juzgado actuaron con pasividad (refiriéndose a la Secretaría del Juzgado, los representantes del Ministerio Fiscal e incluso la Junta de Andalucía); pareciera que este Juzgado fuera el único saturado y con carencia de medios.

¡GLUPS! quiero que cuando me descuide en mi trabajo el jefe culpe a mis compañeros de curro por pasar de como yo debo hacer mis cosas y a mí que me dé una palmadita en la espalda porque como no le di importancia a las tareas, pues no pasa nada y ¡aquí paz y después gloria!

Hay profesiones de una responsabilidad extrema, que requiere una formación elevada, vocación y sobre todo sensibilidad y preocupación por los semejantes, pareciera que estoy hablando, entre otros, de misioneros y  médicos,  pero lo hago de  jueces, sí de jueces, ya que  en sus manos ponemos también una parte de nuestra vida , cosas que pueden dañarnos e incluso matarnos; si ellos no son diligentes, puede ocurrir una catástrofe como sucedió con Mari Luz.

La vergüenza de la resolución del Consejo del Poder Judicialdebe atenuarse con un examen de conciencia que debe superar su corporativismo y aceptar que la propuesta de la Fiscalía se acerca más a la “realidad”  y la justicia y más cuando existen agravantes ya que este Juez  tiene “antecedentes por irregularidades” y esta no sería la primera vez que fuera sancionado.

El sentido común también es justicia, aunque no esté escrito,  porque la  ley es susceptible de ser interpretada.

2 Respuestas a “El PRECIO JUSTO

  1. ¿ Podrán dormir con esa muerte en sus espaldas? . Deseo que no.

  2. Pingback: MORDERSE LA LENGUA « Mil ojos desde Xiabre

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