He decidido identificar mis miedos y hacerme una hoguera con ellos, no son más que tigres de papel para asustar a los miedosos. Puede que esto me suponga algún zarpazo de alguno de verdad, pero también es triste que uno se asuste de “posibilidades”.
Para explicarme estos temores deshecho primero las manías persecutorias, pero es que cuando uno de esos tigres de celulosa telefonea, sin venir a cuento, a un desconocido y me descalifica gravemente, descarto fulminantemente el trastorno psiquiátrico y descubro que efectivamente es de papel, pero de aquel que yo recuerdo de mi niñez, de marca Elefante.
Lo malo de los tigres de papel es que tienen la capacidad de rugir en nuestras cabezas y algunos hasta desde su medio más natural , que es el papel impreso de los periódicos. Afortunadamente, esos rugidos son de papel, son espumarajos y amenazas de tipografía verdana que no asustan más que a quienes temen carecer de argumentos.
Así que cuando un tigre de papel me dice que me merezco, el acoso y lo justifica diciendo que ¡para qué tengo un blog! como si esto significase que llevo una diana en el pecho de mi criterio… entonces me doy cuenta de que en mi blog ejerzo el derecho constitucional de la libertad de expresión y que ese es un derecho que los tigres de papel ni entienden, ni respetan, porque es fuego para todos ellos.
Tengo una cita con mis tigres de papel la semana que viene y, como nada les debo ni tengo nada que perder, ya no tengo miedo.
TODOS LOS REACCIONARIOS SON TIGRES DE PAPEL
“En 1946, cuando Chiang Kai-shek inició su
ofensiva contra nosotros, un buen número de
camaradas nuestros y todo el pueblo se
preocuparon mucho pensando si podríamos ganar
la guerra. Yo, personalmente, también me
preocupé.Pero teníamos una firme convicción(…)
Dije: Todos los reaccionarios, tenidos por
fuertes, no son más que tigres de papel.
La razón es que viven divorciados del pueblo.
¡Fíjense! ¿No era Hitler un tigre de papel?
¿no fue acaso derribado? También dije que el
Zar de Rusia, el emperador de China y el
imperialismo japonés habían sido todos tigres
de papel. Como ustedes saben, ellos, en su
totalidad, fueron derribados. (…)
Chiang Kai-shek era muy poderoso, tenía un
ejército regular de más de cuatro millones de
efectivos. En ese momento nosotros nos
hallábamos en Yenán ¿Cuántos habitantes tenía
Yenán? Siete mil ¿Y con cuántos afectivos
contábamos? Con 900 mil guerrilleros, que se
encontraban divididos por obra de Chiang
Kai-shek en decenas de bases de apoyo.
A pesar de ello, afirmamos que Chiang Kai-shek
no era más que un tigre de papel y que con
toda seguridad lo venceríamos. (…)
En la guerra, las batallas sólo pueden ser
dadas una por una y las fuerzas enemigas,
aniquiladas parte por parte. Las fábricas
sólo pueden construirse una por una (...)Pasa
lo mismo incluso con el acto de comer. Desde
el punto de vista estratégico, consideramos
poca cosa el consumir una comida:
Estamos seguros de poder terminarla.
Pero, en el proceso concreto de comer, lo
hacemos bocado a bocado. No podemos engullir
de un solo bocado lo ofrecido en un banquete.
Esto se llama solución por partes y, en
literatura militar, destruir las Fuerzas
enemigas por separado(…)"
* Parte de una intervención de Mao Tsetung
en la Conferencia de Representantes de
Partidos Comunistas y Obreros celebrada
en Moscú el 18 de noviembre de 1957.