Puede que haga mucho frío ahí fuera,
que parezca que no hay horizonte
donde descansar la belleza del día agonizante;
es posible que nadie llame a tu puerta
cuando la casa suena a vacío,
que nadie te llame para calentarte las manos.
Puede que la lluvia no haga crecer ya nada,
y que el sol se declare en huelga,
puede que el mar solo quiera agredirte
y la tierra abrirse a tus pies.
Pero aunque todo parezca estar contra nosotros
¡no lo dudes! mañana será otro día
y la única gran novedad será que hay que avanzar,
meditar más, amar a espuertas,
reir en cascada, llorar cuando toca
y frotar de la piel la tristeza que nos contamina.
No te dejes, no abandones, que no te venzan
y espera que empiece el nuevo día,
el nuevo año que haremos hora a semana,
semana a mes, día tras día…





Una sede del Partido Socialista en París

















