Que un@ pierda cincuenta euros en los bolsillos de los pantalones o los fondos de los bolsos puede ser disculpable e incluso relativamente frecuente; de hecho, cuando aparecen, es motivo de celebración porque que uno disponga de un poco de efectivo sorpresa siempre es alegre.
Pero que eso le pase a un país como Alemania es preocupante, sobre todo porque no son 50 euros y porque nadie se había dado cuenta del extravío de una millonada (sí, que ya sé que la han encontrado pero lo relevante es que antes de encontrarlo hay que perderlo).
Y este es el país que da ejemplo de gestión y contabilidad al resto de Europa





Una sede del Partido Socialista en París

















