Muchos gallegos tenemos los párpados negros,
como negras fueron las manos de que aquellos que nos ayudaron.

El Príncipe de los hilillos de plastilina sigue cabalgando orgulloso por los caminos patrios.
Pero nosotros no olvidamos…

Colectores de fuel usados en la marea negra.
¿Ha pasado el peligro? No.
Por eso seguiremos gritando:
¡NUNCA MÁIS!




Una sede del Partido Socialista en París

















