Archivo diario: 5 agosto 2009

TRECE ROSAS… TRECE

Blanca Brisac

Blanca Brisac

Blanca Brisac, Carmen Barrero, Martina Barroso, Pilar Bueno, Julia Conesa, Adelina García, Elena Gil, Virtudes González, Ana López, Joaquina López, Dionísia Manzanero, Victoria Muñoz Y Luisa Rodríguez de la Fuente, 13 nombres, trece mujeres, trece  rosas, TRECE … el número al que la superstición atribuye la desgracia.

La voz de Blanca llegó a su hijo, Enrique , hecha papel y tinta, y nos alcanzó como un torbellino de pena, resignación y valentía:

“Querido, muy querido hijo de mi alma, En estos últimos momentos tu madre piensa en ti. Sólo pienso en mi niñito de mi corazón que es un hombre, un hombrecito, y sabrá ser todo lo digno que fueron sus padres. Perdóname, hijo mío, si alguna vez he obrado mal contigo. Olvídalo hijo, no me recuerdes así, y ya sabes que bien pesarosa estoy (…)”

La memoria se debe cultivar, especialmente tras el ejercicio de alzheimer al que nos obligó el régimen franquista y pretenden perpetuar sus herederos.

“(…) Voy a morir con la cabeza alta. Sólo por ser buena: tú mejor que nadie lo sabes, Quique mío. Sólo te pido que seas muy bueno, muy bueno siempre. (…)”

El silencio debe ser combatido

“(…) Que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor y tú tienes que ser un hombre bueno, trabajador (…)”

Los testimonios de los supervivientes es la vida de la memoria de los ejecutados.

(…) Sigue el ejemplo de tu papachín. ¿Verdad, hijo, que en mi última hora me lo prometes? Quédate con mi adorada Cuca y sé siempre para ella y mis hermanas un hijo. El día de mañana, vela por ellas cuando sean viejitas. Hazte el deber de velar por ellas cuando seas un hombre (…)”

El hambre de justicia después de tantos años silenciada.

“(…) No te digo más. Tu padre y yo vamos a la muerte orgullosos (…) “

Se ha visto y se ha callado.

” (…) No sé si tu padre habrá confesado y comulgado, pues no le veré hasta mi presencia ante el piquete. Yo sí lo he hecho (…)”

Se sabe.

“(…) Enrique, que no se te borre nunca el recuerdo de tus padres (…)”

La carcel donde bullía la cultura y la política.

” (…) Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí (…)”

La vida se abría paso entre rejas.

“(…) Te seguiría escribiendo hasta el mismo momento, pero tengo que despedirme de todos (…)”

La juventud perdida en la carcel o la vida perdida en una cuneta.

“(…) Hijo, hijo, hasta la eternidad. Recibe después de una infinidad de besos el beso eterno de tu madre(…)” Blanca Brisac a su hijo Enrique.

LARGO ES EL OLVIDO

Madrid se viste de luto,
por trece rosas castizas,
trece vidas se cortaron,
siendo jóvenes, casi niñas.

Malditas sean las almas,
de sus verdugos fascistas,
que con guadañas de odio,
segaron sus cortas vidas.

España es vuestra madre,
su cielo vuestra sonrisa.
sus campos tienen la sangre,
de unas rosas, casi niñas.

El pueblo de Madrid os quiere,
ese pueblo que abomina,
de salvadores de patrias,
de rojos y de fascistas.

Madrid es patria de todos,
su nombre solo mancillan,
el odio de los caciques,
cuya razón es la envidia.

Las rosaledas de parques,
de esta, nuestra España chica,
reflejarán vuestras caras,
vuestras sonrisas de niñas.

Benditas seáis mil veces,
benditas vuestras familias,
malditos los asesinos,
que nuestras rosas marchitan.

Julián Fernández del Pozo