Fue mi primera hija, le tuve que enseñar a comer y no maullaba, bufaba como un gato salvaje.
Me dijeron que era persa y macho y resultó ser Merlín, mi gatita, mi niña, la que maullaba desesperadamente cuando los niños lloraban de hambre.
Era mejor que muchas personas que conozco y ahora ha dejado un hueco cálido en mi regazo, una telaraña de lágrimas que me oprime la cara hasta doler y el desespero de no haberle dicho adiós.
Volvía del viaje con premura para abrazarla, la había amenazado al irme. -Espérame, bicho, eeeh.- y no quiso que viera como se vencía.
Hoy estamos desolados, Merlín siempre estará con nosotros, se ha muerto de viejecita en su casa, tranquila y querida…no ha tenido mala vida, pero ahora tenemos un pozo en el corazón…sé que se pasará, pero ahora solo puedo llorar.










Una sede del Partido Socialista en París






6 respuestas hasta el momento ↓
Rosas Verdes // 30 Junio 2009 a 14:39 |
Lo siento, de corazón. Pasé por lo mismo hace unos meses.
Llorar ayuda.
Un abrazo
Millan Fernandez // 30 Junio 2009 a 14:49 |
Ánimo, con esa foto tan chula sempre a terás no recordo.
Unha aperta
xiabre // 30 Junio 2009 a 15:24 |
Gracias a todos, lloro mucho pero ¿y el dolor de cara y mándíbula como se saca?
Rosas Verdes // 30 Junio 2009 a 15:31 |
Sonriendo. Todo llegará.
César Calderón // 3 Julio 2009 a 22:19 |
Un abrazo, lo lamento enormemente. Es un drama que conozco perfectamente.
DESASTRE ECOLÓGICO « Mil ojos desde Xiabre // 22 Septiembre 2009 a 22:34 |
[...] de Simón se murió Merlín (17 años de amor gatuno, aún lo estoy superando) y esta noche Casiopea se me ha quedado literalmente [...]