La lectura relajada de todo lo que cae en mis manos los domingos me descubre cosas que trasforman mis ojos en los de una bonita ave rapaz nocturna y me va sacando del desconocimiento que tengo sobre muchos temas.
Yo había oído hablar de Heinrich Gross, el médico y psiquiatra nazi que desarrolló el Programa Eutanasia (Código “Aktion T4″), para eliminar las “vidas improductivas que suponían una carga para la sociedad“ debido a sus discapacidades físicas o psíquicas; criticado, por cierto, por el personaje que ocupará mis siguientes líneas, en los siguientes términos: “(…)la esterilización de los psíquicos patológicos no puede legitimarse con las leyes de la herencia. Para imponer la esterilización legal de los anormales psíquicos necesitábamos probar rotundamente que la medida impide con seguridad la degeneración mental de las razas y que resultará eficaz para disminuir el número de los enfermos mentales en las generaciones futuras. Antes de promulgar una ley que afecta a la dignidad humana se requiere el firme convencimiento de la exactitud de las leyes de la herencia, y también que la esterilización de las personas con graves síntomas de deficiencia mental, o que padezcan trastornos psíquicos patológicos, resulta, en primer término, beneficiosa para ellos, y en segundo lugar para la raza.(…)“ (Acción Española. XII de 1939. “Ilicitud científica de la esterilización eugénica.”) Y afirmaba también: “Agradezcamos a Nietzsche la resurrección de las ideas espartanas acerca del exterminio de los inferiores orgánicos y psíquicos, de los que llaman parásitos de la sociedad. La sociedad moderna no admite tan crueles postulados en el orden material, pero en el moral no se arredra en llevar a la práctica medidas incruentas que coloquen a los tarados biológicos en condiciones que imposibiliten su reproducción y transmisión a la progenie de las taras que les afectan El medio más sencillo y fácil de segregación consiste en internar en penales, asilos y colonias a los tarados, con separación de sexos“
Pero no había oído los detalles de la participación de este Psiquiatra español, Antonio Vallejo Nájera, en la búsqueda del “gen del rojo” y las pruebas de la inferioridad intelectual de los marxistas y de las mujeres.
Este “hombre” publicó “Psiquismo del fanatismo Marxista“ en la Revista Semana Médica Española, allá por el año 1939, donde afirmaba: “La perversidad de los regímenes democráticos favorecedores del resentimiento promociona a los fracasados sociales con políticas públicas, a diferencia de lo que sucede con los regímenes aristocráticos donde sólo triunfan socialmente los mejores”.
He descubierto a este cientificastro miserable gracias a Garzón (que nos habló de los niños separados de sus padres en la Guerra Civil) y a lo publicado en La Voz de Galicia de hoy.
Con respecto a las mujeres este hombre, misógino donde los haya, tenía una especial animadversión hacia las “mujeres rojas”: “(…)Recuérdese para comprender la activísima participación del sexo femenino en la revolución marxista su característica debilidad del equilibrio mental, la menor resistencia a las influencias ambientales, la inseguridad del control sobre la personalidad ( ) Cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer ( ) entonces se despiertan en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas(…)“
Gracias a él descubrí también un escrito de Carlos Vidales que contribuyó a tranquilizarme y que yo recomiendo que leáis para pasar un buen rato: LEER AQUI.
¡Que cosas aprende uno los domingos!










Una sede del Partido Socialista en París





