Esto de los Premios Nobel de la Paz tiene su enjundia, todos sabemos que hay ciertas personalidades con mas reconocimiento público que van a otorgar al premio cierta “credibilidad” y que el reconocimiento mundial es previo. Sabemos que ningún jurado es imparcial, lo triste es que prefieran otorgarle antes el mérito a un político-ecologista-populista, que a una mujer cuasi desconocida que arriesgó su vida por salvar a miles de niños judios que permanecían en el Gueto de Varsovia.
A partir de hoy, solo podrán concederle el Premio Nobel de la Paz a título póstumo.
Los honores deben concederse en vida; a los muertos no le hacen falta el reconocimiento… es posible que a Irena tampoco le hubiese servido de nada este, pero a algunos nos hubiera gustado que alguien le hubieran dado las gracias.
¡Buen viaje, Señora Sendler!




Una sede del Partido Socialista en París

















