Fui educada en un colegio religioso y eso marca; de hecho, atribuyo mi afección (en su doble significado) al “cristianismo” a la atracción fatal que sufro por la literatura fantástica, y me dareis la razón en que “La Biblia” es una perfecta representante de este género.
Soy de la opinión de que la Iglesia católica es la empresa más boyante de la historia de la humanidad, partiendo de la base de que en su fundación carecia de “capital social” y ni siquiera contaba con “mano de obra cualificada” pues todos sus operarios estaban en fase de formación. La progresión ha sido impresionante: once comerciales y un proyecto de expansión global que sorprendentemente surtió los efectos deseados.
Hoy, dos mil años después, tiene una sede social de incalculable valor, millones de trabajadores mal pagados y un número desmesurado de contribuyenes voluntarios e involuntarios. Como yo me encuentro entre estos últimos, me irrita solemnemente que ahora que el mercado está a la baja, se nos culpe a los no creyentes de los males católicos.
Hagamos un pequeño análisis de la situación:
No hay vocaciones, así que se quedan sin trabajadores; ¡pues que esperan! muchos de los posibles candidatos pensarán que para camelar a la parroquia y contarle milongas mejor se hace uno autónomo y se mete a político-cacique que por lo menos puede hacer pasta y practicar sexo sin que nadie se lo recrimine.
Cada día hay menos católicos-practicantes. ¡Pues claro!, llegado un punto en que uno se libera de las broncas paternas, bastantes problemas tiene como para, los domingos en vez de quedarse a ver a Alonso, se vaya a la iglesia a que lo pongan de verano; ¡y lo que es peor! que el que te pone de vuelta y media es un tipejo que vive en una casa de piedra increible, que ya la quisieras para ti que apilas a tus 5 hijos en un piso de 3 habitaciones, y que habeis pagado los feligreses muy religiosamente.
Y lo que más me molesta es que cada vez que los laicos nos inventamos algo para celebrar una fiesta-jolgorio vienen estos y te la santifican para luego echarte en cara que el día uno de mayo no es el día del trabajo sino de San Cucufato Tentetiesoycallado.
Y el Concordato…esa es otra, porque vamos a ver ¿cuantos españoles conocen los detalles del conchabeo ese? yo no, pero desde luego con el nivel de lectura y matemáticas de los alumnos españoles, ¡como para perder tiempo en catecismos escolares!
En fin , que es normal que el negocio mengüe, sobre todo porque pocos están dispuestos a currarse cinco parroquias en solitario, para que al jefe le hagan a medida unos zapatos de Prada rojos ¡ni más ni menos que rojos! Están las cosas tan en crisis que a este paso ni Satán querrá comprar almas católicas por su devaluación en la Bolsa Mundana. Decía Mark Twain: “Una cosa que no sería Jesucristo si volviera, que no volverá, está claro,…es cristiano.”
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Rezar hermanos, no vaya a ser que el negocio dé en quiebra!!!!!!!!!!!!!!





Una sede del Partido Socialista en París

















